El orgullo, la corona del soberbio

dsc04503Vivimos en un mundo en el que la imagen y el qué dirán, a veces, lo es todo, haciendo que nuestro mundo se mueva en estos parámetros y convirtiéndonos en personas desconocidas o poco auténticas. La historia que les presento refleja esta realidad viendo que, la única manera de poder ser realmente buenas personas es, despojándonos de toda la pompa y adornos para convertirnos en la persona que realmente somos.

En el siglo VII, cuando el emperador Heraclio recuperó de los persas la reliquia de la Santa Cruz, quiso entrar en Jerusalén con la mayor pompa, llevando la Cruz recuperada sobre sus hombros, pero de repente se detuvo a la entrada de la Ciudad Santa y no podía avanzar. La cruz era demasiado pesada para él. El patriarca Zacarías, que caminaba en la procesión, sugirió que mientras el emperador estuviese vestido con el espléndido atuendo imperial, estaba lejos de imitar la humildad con que Jesús llevó la cruz cuando entró en Jerusalén. Heraclio dejó su capa y su corona, se vistió con ropa sencilla, caminó descalzo con la procesión y devotamente llevó la Cruz al Calvario.

En el mundo vemos que las personas más exitosas en la vida, por lo general, están llena de lujos y de un bienestar que nos encantaría tener. A veces parece que mientras más soberbios y aparentar tener más es mejor. Incluso he llegado a escuchar la frase “si quieres ser rico, tienes que vivir como si lo fueras”. La felicidad, en definitiva, la img_0008ponemos en el poseer y el tener, en donde no nos damos cuenta de que mientras más cosas tenemos, más infelices somos.

Muchas veces, la causa de nuestra desdicha es que nos aferramos demasiado a las cosas o lo que tenemos en algún momento de nuestras vidas. El querer mantener un estatus, o personas, son verdaderos lastres que nos hacen perder fuerzas y no poder cargar sobre nuestros hombros lo realmente importante. Tenemos que aprender en nuestra vida, a identificar lo que es importante y lo que no lo es, para poder liberarnos de todo ello que no es importante; aprender a actuar con humildad y fortaleza, cuando las cosas se ponen difíciles y así poder obtener esos sueños que realmente anhelamos y son los importantes.

Comencemos a actuar con una actitud humilde, sencilla y siempre diciendo la verdad, sabiendo que lo mejor siempre será cargar con nuestros problemas para enfrentarlos, despojándonos de ese orgullo o de esa fama que nos impide ver más allá de nuestros miedos y así podremos ver la luz que tanto necesitamos en los momentos de obscuridad. Espero les guste esta pequeña reflexión. ¡¡¡¡¡Me puedes seguir en Facebook e Instagram y hasta la próxima!!!!!

4 comentarios sobre “El orgullo, la corona del soberbio

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